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lunes, 18 de noviembre de 2013

La Guardia Civil expulsa ilegalmente a inmigrantes de Melilla a Marruecos (El País. Ignacio Cembrero Melilla 18 NOV 2013 - 13:08 CET)

- Las devoluciones se efectúan a escondidas a través de la puerta del sector A 13 de la verja - EL PAÍS revela las conversaciones entre los agentes durante una entrega de subsaharianos - Un 30% de los africanos que logran saltar la valla no ingresan en el CETI - “¿Por qué el juez no quiere escuchar a un menor burkinés expulsado?” - AUDIO Conversaciones entre los agentes durante una entrega de subsaharianos “¿Se han hecho ya todas las rondas?”, preguntó Romeo 40 a Romeo 00. “Negativo”, le contestó su interlocutor. “Están poniendo pegas a última hora. Dicen que les llevemos por la zona del cementerio musulmán, por la zona más oscura”, añadió. La conversación, a través de la radio, la mantuvo un capitán de la Guardia Civil de Melilla con un suboficial poco después de medianoche el 26 de abril pasado. Romeo seguido de un número es el criptómino que utilizan los agentes aunque a veces se les escapa un nombre propio. Las “rondas” a las que se refiere son las entregas nocturnas a las fuerzas de seguridad marroquíes de subsaharianos que han logrado saltar los seis metros de valla que separa a Melilla de Marruecos. EL PAÍS ha obtenido la grabación de las conversaciones mantenidas por los agentes esa noche, horas después de que se hubiera producido un salto de inmigrantes a través de la verja. Esa noche se llevó a cabo una “devolución en caliente” de subsaharianos a Marruecos, un operación que se efectúa con regularidad, según una fuente asociada a su preparación, pero que el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik el Barkani, siempre ha negado que se produzca. Serían probablemente ilegales, según la ley de extranjería y el real decreto 557 de 2011 que la desarrolla. La ley estipula que los extranjeros que entren irregularmente en España serán conducidos “con la mayor brevedad posible a la correspondiente comisaría” de policía “para que pueda procederse a su identificación y, en su caso, a su devolución”. Tendrán “derecho a la asistencia jurídica, así como a la asistencia de un intérprete”. Estos trámites no se cumplen siempre en Melilla. La Delegación del Gobierno da una estimación de los inmigrantes que en cada salto logran entrar en la ciudad, pero entre un 20% y un 30% de ellos nunca ingresan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en el que todos se quieren hospedar. Ese desfase solo se explica porque son apresados en el camino entre la valla y la comisaría y expulsados a Marruecos. Al puñado de guardias civiles que protagonizan las devoluciones en expeditivas les exponen en la Comandancia que el acuerdo hispano-marroquí de 1992 sobre “readmisión de extranjeros entrados ilegalmente”, que entró en vigor en 2012 porque Rabat tardó en ratificarlo, les ampara legalmente. “Un inmigrante que sea interceptado, puede ser readmitido inmediatamente, sin ningún trámite, si Marruecos lo acepta (…), aunque cumpliendo los requisitos lógicos de reflexión y comunicación entre ambos países”, sostuvo, por ejemplo, el comandante Eduardo Lobo Espinosa durante un seminario celebrado en Melilla en mayo. El acuerdo bilateral prevé, sin embargo, unos trámites que tampoco se efectúan y varios juristas afirman que se incumple además la Convención de Ginebra para los Refugiados, suscrita por España. Hay que “acallar las voces que hablan de actuaciones ilegales de la Guardia Civil”, insistió El Barkani en ese mismo seminario. Se refería probablemente al Defensor del Pueblo, que ya en su informe de 2008 puso en tela de juicio su actuación en Ceuta, y a las ONG que, como la melillense Prodein, que denuncia las “expulsiones ilegales”. Este corresponsal pidió cita con el coronel Ambrosio Martín Villaseñor que manda la Guardia Civil en Melilla, pero la solicitud fue rechazada a través del gabinete de prensa del Instituto Armado porque “no es momento de hablar de inmigración”. En sus últimas alocuciones públicas el coronel recalcó que “en cada intervención, lo primero es salvar vidas [de inmigrantes] y después cumplir y hacer cumplir la ley”. “Las críticas a nuestra labor solamente favorecen a las mafias, dueñas y señores de este execrable negocio”, añadió. “¿Quiere usted que nos acerquemos al punto o cortamos la ronda?”, preguntó, el 26 de abril, un suboficial al capitán de la Guardia Civil a través de la radio. El “punto” es la A 13, un sector de los 12 kilómetros de la valla de Melilla, en el que un par de puertas permiten acceder a Marruecos. La ronda a las que alude son, en realidad, dos, la de Mariguari y la de Tres Forcas, ambas en la carretera de circunvalación que discurre a lo largo de la valla. Cerrarlas es impedir que ningún automovilista sea testigo de la operación. “Si, ve activando el protocolo en la A 13”, contestó el capitán. La A 13 está parcialmente tapada por una cuesta pronunciada y es además es única porción de la valla en la que no hay ninguna videocámara de vigilancia, según comprobó este corresponsal el jueves durante un recorrido de la zona. El Barkani declaró a la prensa, en septiembre, desconocer que allí no funcionaba cámara alguna. Dentro de dos semanas las cámaras de la valla no serán ya controladas desde la Comandancia de la Guardia Civil sino desde el Centro de Coordinación para la Vigilancia Marítima de Costas y Fronteras del Ministerio del Interior. “¿Se darán entonces cuenta que la A 13 de Melilla no está cubierta por ninguna cámara?”, se pregunta con sorna un melillense que acompañó a este corresponsal durante el recorrido. “Comunica al personal veleta que si [la entrega] puede ser por la puerta de abajo [de la A 13], que los furgones no suben la cuesta”, ordenó el capitán. El “personal veleta” es el nombre en clave de las fuerzas de seguridad y del Ejército marroquí desplegados del otro lado de la valla. Su interlocutor con la Guardia Civil es un oficial originario de Tánger que habla un español titubeante, un excelente francés y pasa sus vacaciones en Andalucía, según narró por teléfono a este corresponsal. Se sorprendió de la llamada e inquirió varias veces por el capitán del Instituto Armado con el que suele hablar. Más allá de readmitir a subsaharianos, por tierra y, a veces, también por mar, el papel de los marroquíes es fundamental. El éxito o el fracaso de un salto depende de la rapidez y la contundencia de su reacción cuando decenas, a veces centenares de subsaharianos, se dirigen corriendo y tirándoles piedras y dando palos para abrirse camino hacia la verja”. “Gracias al helicóptero, a las cámaras de visión nocturna etcétera la Guardia Civil ve venir a los inmigrantes a la carrera”, recuerda un funcionario que estuvo destinado en Melilla. “Con las alarmas y a través del teléfono avisa a las Fuerzas Auxiliares (antidisturbios conocidos en Marruecos con el nombre de mejanía)y al Ejército marroquí cuyos campamentos circundan la verja”, prosigue. “Ante la avalancha humana los marroquíes se quitan de en medio, en un primer momento, y solo empiezan a actuar, con todo lo que tienen a su alcance excepto armas de fuego, cuando los africanos comienzan a escalar por la valla”, añade el funcionario. “Hacen entonces lo imposible para impedirles trepar”. Los furgones, en los que trasladan a los inmigrantes, estaban en mal estado esa noche de finales de abril. Los marroquíes querían que la entrega se hiciera a través de la puerta situada en lo alto de la cuesta del sector A 13. “No sé si van a subir los furgones”, dudó un guardia a través de la radio. “(…) a ver si en marcha atrás suben”, sugirió otro. “¡A ver, que tenemos una furgoneta rota! ¡No sube!”, le contestaron. “Bueno, pues subid lo que tengáis y ahora hacemos un trasvase en el otro celular”, fue la solución propuesta hasta que los marroquíes cedieron y aceptaron recibirles a través la otra puerta, situada debajo de la cuesta. A lo largo de los últimos años la inmigración irregular ha prácticamente desaparecido en las costas de Canarias y ha disminuido en las de la Península, pero en Ceuta y Melilla se ha producido en los últimos meses un repunte a niveles similares a los de finales de 2005. Prueba de ello es que el CETI llegó este mes a acoger a 1.012 refugiados, la mayoría subsaharianos, la cifra más alta desde hace ocho años. Las devoluciones “en caliente” sirven no solo a reducir al número de inmigrantes sino a enviar un mensaje disuasorio a los que están en los montes que rodean Melilla como también las concertinas (cuchillas entremezcladas con alambre) que, a finales de mes, habrán sido recolocadas en tres kilómetros –en los lugares donde se producen la mayoría de los saltos- de los 12 de la valla de Melilla. “Con cuchillas, con zanjas, con alambre de espino… pongan lo que pongan lo seguiremos intentando”, asegura en la puerta del CETI Walinjom, camerunés de 25 años, que logró introducirse en Melilla el pasado verano. “Pero que no se preocupen los españoles porque no me quiero quedar en su país sino ir más al norte que es donde tengo familia”, añade. Las cuchillas fueron instaladas una primera vez a finales de 2005, pero dos años después fueron retiradas tras observar los profundos cortes que causaban en las piernas, manos y rostro de los subsaharianos que no renunciaban a saltar la valla, pero se proveían de viejas mantas o de ropa abundante para tratar de aminorar las heridas. 2005 fue el año de la elevación de la verja de tres a seis metros de altura, de la colocación de las concertinas en lo alto de la valla y de la instalación de un interminable circuito de tuberías alimentadas por unas 70 bombas de presión que debían rociar a los subsaharianos con un líquido urticante que les haría renunciar a trepar. Todo ello costó más de 30 millones de euros, pero sirvió de poco. La emulsión irritante, por ejemplo, solo fue utilizada en pruebas. Quedó claro entonces que, en función de la dirección del viento, podía acabar regando a los guardias civiles que, presos de picores, no pudieran cumplir con su labor. Más información: - El Ministerio del Interior reintroduce las cuchillas en la verja de Melilla - La colocación de cuchillas en la verja de Melilla precipita un salto masivo - La policía busca recuperar en Marruecos a dos menores expulsados de España - “¿Por qué el juez no quiere escuchar a un menor burkinés expulsado?” - “La valla de Melilla es una lucha cuerpo a cuerpo” - La ‘ciudad’ de la espera permanente

sábado, 15 de diciembre de 2012

La oportunidad de una primera y única vez

                Asombrosamente, hoy puedo estar refiriendo a quienes se han transformado en oyentes (Oyentes de Lujo), para relatar la experiencia que se me ha presentado como humano y trabajador. Al mismo tiempo, el recuerdo de aquellos instantes, se revela como momento actual, aún, siendo pretérito lejano en los días de la existencia humana como en la laboral de la que hoy estamos desligados.
              Empleado de MSP, desempeñando tareas de administrativo por el año 1987. En estas circunstancias me ofrecen la ocasión de entrar en la Mina para conocerla en lo más esencial: Su Naturaleza. Su Ego. En estas fechas llevaba tres años y meses desarrollando las funciones de Administrativo y al respecto de la Naturaleza Minera “tocaba de oreja”, sin la oportunidad de observar, para decir de forma más exacta, ver aquello que de tiempo en tiempo sacudía la Sociedad del Pueblo donde residíamos y en donde la Mina tenía su asentamiento.
               Desde mí llegada a esta geografía nueva, participé en entierros de jóvenes y no tan jóvenes, que entregaron como precio su vida a La Mina, a Ella: La Dama Negra. Viendo salir sobre las chapas cargadas en los vagones, cuerpos accidentados y cuerpos sin vida. Vidas de jóvenes que empezaban a ser hombres y hombres adultos cuya juventud murió en la mina sin que hubiera accidente alguno. Su muerte en la mina, tan real como cruel, no tenía vuelta de hoja. Desde los dieciocho años el joven se transformaba en hombre. Su supervivencia diaria dependía del vínculo con el otro: Su pareja. Uno y Otro, dependían recíprocamente en su existir en el laboreo diario dentro de las entrañas de Ella. Ella, que de tanto en cuanto, se cobraba el tributo no pactado. Todo era por permitir que arrancara el mineral en el interior de sus entrañas.
               Aquel día, con funda minera, botas poceras y el casco minero calado en la cabeza, iniciamos la andadura hacia Ella. Desde la Oficina hacia la lampistería: Con paso tranquilo y decidido, el recorrido del trecho a recorrer se transformara en varias veces la dimensión real que tenía de longitud. ¡Que largo parecía! Cuantas veces, antes de ahora, había andado aquel trecho y nunca había parecido tan exagerada aquella distancia. Como si de un acto sacrosanto se tratara, el lampistero con un cortés saludo, nos facilitó las lámparas correspondientes, la del Señor Facultativo y la que me asignaron como visita de aquella jornada. El Señor Facultativo, El Capataz, sería quien iba a ejercer de guía y cicerone en esta singular ocasión a este aventurero administrativo. Iba a tener la oportunidad de captar una idea superficial, pero, aproximada de lo que era el mundillo de bocamina para adentro.
                Al punto de iniciar aquella visita al interior de la Mina, el peso de la pila ya se “acomodó” a la cintura enhebrada en cinto minero, con el foco encastrado en el caso iba a ser nuestra ayuda y guía aquel día por las oscuridades de sus entrañas. Traspasamos la bocamina, enfilando por la galería. Dejamos de ver la claridad del exterior. Estábamos en sus dominios.
                 La Galería Principal, por ella entraban los hombres, los materiales, las máquinas, antes en vez de máquinas eran los animales, las mulas y mulos que realizaban el arrastre del mineral arrancado. También por esta Galería venían a ver la luz del exterior las formaciones de vagones que portaban en sus cuencos el mineral y el estéril arrancado a la mina.
                Al final de la jornada aquellos hombres que habían entrado bocamina para adentro, volvían al exterior con sus caras y ropas tiznadas del polvo del mineral. Sus semblantes sobrios y serios venían a ser ahora gestos dramáticos, duros. Salían por la bocamina como si hubieran batallado con sus fuerzas con un enemigo al que día a día eran incapaces de vencer. De entre ellos alguno fue reclamado por Ella, como amargo tributo.
                Una Galería donde: Roca, Madera e Hierro se alternaban creando su estructura. El vial por donde discurriría jornada a jornada, la vida de la Mina. En la que humanos, animales y máquinas hicieron la Historia del existir de cada explotación de montaña o de cada pozo vertical que hollaba las entrañas de la Madre Tierra.
                 En su inicial recorrido, poca distancia habíamos recorrido, nos desviamos a la izquierda por un “recorte” que partía del “transversal general”. Nos llevaba hasta el “frente de avance” de una “guía en la que Barrenista y Ayudante saneaban el frente y colocarían “cuadros” y “enrachonadas” para ir creando el avance seguro de la guía transformándola en galería. Este laboreo permitía que la pareja de Barrenista y Ayudante no se viera sorprendida por derrumbes y tuvieran cierta protección de sus personas.
                 Tuve la oportunidad de observar en este laboreo la dureza del trabajo y aunque la presencia de maquinaria moderna ayuda en el laboreo moderno, el esfuerzo que los operarios desarrollan en el ambiente de humedad y polvo en el que se realiza su actividad, supone un continuo sobreesfuerzo como una constante merma de las facultades de quienes desarrollan sus actividades en estas circunstancias día tras día de trabajo.
                 No se llega a hacer uno la idea exacta de este tipo de actividad, hasta que se toma la decisión de entrar a ver, y llevar al lado una autoridad de la actividad. Si a ello sumamos las explicaciones complementarias de los compañeros de casco y funda en cuestión, obtiene un detalle más ajustado a la realidad que lo que se podía pintar en una oficina donde llegan al final o principio de jornada los partes de los Vigilantes, cargados de datos que se habrán de transcribir a libretas o grabar en sistemas informáticos.     
                 Volvimos por los pasos que nos habían llevado al frente de avance, hacia la Galería General, con la finalidad de ir girando visita a otros lugares de la mina: Tajos en activo y observar otras dedicaciones y diversas actividades mineras.
                En la Galería General: Seguimos adentrándonos hacia el interior, llegando a la altura donde se encontraban los tornos de los cabrestantes que arrastraban una de las rozadoras que servían para el arranque del carbón en la capa que teníamos a nuestros pies y que había cortado en su día la Galería General.
                Aquella forma de explotación era lo que conocíamos (de oídas) Arranque Mecanizado, allí estaba en toda su naturaleza: Potente y rugidora como si algo superior a lo inimaginable se apoderase de personas y restantes máquinas. Aquel ruido imperaba en toda aquella rampa, (luego la veríamos de cerca). Una rampa que de Galería Superior a Galería Inferior arrancaba con aquel rodillo frontal lleno de garras de acero el mineral que se iba desplazando hacia la parte inferior del “taller”, para ser luego cargado en vagones o bien con un “páncer” arrastrado hacia una cinta transportadora que lo desplazaba hacia el exterior para acumularlo en una tolva que alimentaría las cajas vacías de camiones que lo portarían hacia el lavadero o directamente a térmica.
                 E aquí que fue donde mi primera duda de la jornada me sobresaltó: ¿Por dónde acceden los trabajadores que están junto a la rozadora? Al preguntar al Facultativo, la respuesta fue fulminante acompañada por un gesto semejante al de Colón, con un dedo directriz, acusador y exacto: ¡Por ahí! Si tuviera que poner en claro un escondrijo en una noche oscura creo que, jamás podría identificar o crear un punto tan endiabladamente camuflado, como el hueco por el que los hombres accedían de la Galería al Taller en aquel caso. Me costó identificarlo y fue el Señor Facultativo quien se adentró por él enseñándome modo y manera de acceder al taller sin sufrir menoscabo de mi naturaleza. Posteriormente me indicó como habría de hacer para ir descendiendo entre aquel enramado de puntalas de pino de no median más de metro y medio (escaso en ocasiones) que sostenían la “calle” que había quedado sin carbón el día anterior o dos días antes.
                 Estaba en un mundo totalmente nuevo, desconocido: Estaba sudando. No sé si sería de la tensión o el esfuerzo adjunto de andar por aquellos andurriales y desniveles con tanta tensión acumulada. Una situación nueva. El día a día curte a la gente. Los miedos y preocupaciones se dejan en la percha del “Cuarto de Aseo”. Quedan de bocamina para afuera. Adentro si hay miedos no se muestran y si las chinas comienzan a caer sobre el casco se procura buscar unos pasos para atrás una seguridad que ofrezca un mínimo de confianza.
                  El Minero sabe que cuando la mina aprieta, las puntalas comienzan a cantar, Las Puntalas, los Bastidores, las Enrachonadas, en la galería las “Trabancas” de los viejos cuadros de roble crujían y cedían ante el empuje de miles de toneladas de mineral, tierra e inclusive de lajas de pizarra que llegada la ocasión había que cortar durante varios días para afianzar los techos y dar paso en las galerías hundidas por el empuje. O bien, quebraban con chasquidos sordos, cuando la quiebra apretaba de forma repentina con un potente costero que arrastraba cuadros y cegaba las galerías.
                  En aquel “taller mecanizado”, al pie del monstruo de acero y garras con cabezas de vidia, una serie de focos bailaban en son de ella con el realizar del laboreo común: Eranse unos haciendo el posteo de la parte que quedaba en banda con puntalas y bastidores a techo, Otros empujaban el menudo por el plano abajo hacia el pancer. Otros, vigilante incluido, iban saneando el techo con el fin de que no causara sorpresas desagradables si quedaba algo sin arrancar y fuera que más tarde se desprendiera y causara perjuicio a los que más abajo trabajaban.
                  Señales luminosas emitidas desde abajo, hacia el operario que manejaba los tornos, servían para crear un lenguaje silencioso, rápido y eficaz que transmitía un mensaje certero y legible del emisor al receptor. Este, a la recepción, paraba o arrancaba de nuevo la máquina. Movía un torno u otro de los que transmitían la tracción de la máquina. Paraba llegado el caso, si se trataba de realizar operaciones de aproximación, de la máquina hacia el hastial. O si se hubiera averiado y fuera necesaria su reparación el bloqueo lo realizaba el maquinista a la orden de la luz enviada desde el lugar donde había quedado la máquina.
                  Un lugar de trabajo, inclinado, que causaba impresión. Un ambiente de ruido ensordecedor que originaba la máquina y junto con ella los martillos picadores que se utilizaban con la finalidad de sanear la franja que recorría la máquina y que había escarnecido la misma en su avance.
                  Este tajo, el laboreo del arranque mecanizado llevaba consigo la dedicación de un número de operarios que sin estar presentes se hacían numerosos dado que el sólo hecho de una máquina rozadora implicaba un nutrido grupo de operarios que desempeñaban una diversidad de operaciones todas ellas diferentes, pero, correlacionadas.
                  Era la consecución de una producción mucho más cuantiosa que la que pudieran llevar a cabo una serie de personas picando con los respectivos ayudantes. Así mismo, este tipo de explotación tan peculiar traía consigo en ocasiones experiencias dolorosas y tan amargas como la explotación que había sustituido a la pica de franqueo y a la pala tradicional: La explotación a Martillo Picador.
                  La Mina, tenía su particular sistema de cobro. Era poco frecuente, pero, si se observaba con un mínimo de detenimiento se llegaba a adivinar cuando iba a trastocar la paz y tranquilidad del ambiente laboral con su cobro de tributo en vidas humanas. Lo más frecuente era que su comportamiento se cobrara el tributo o tributos, por sorpresa. Hubo ocasiones que no se conformó con arrancar de la vida: Una Vida Humana, fueron: dos, tres, inclusive en algunas ocasiones en zonas mineras diferentes se tomó un puñado de Vidas con un mismo golpe. Importaba poco si fueran veteranos o fueran jóvenes. Era lo mismo, el zarpazo lo lanzaba, al que trababa lo arrancaba con ella.
                  Sigo quedando sorprendido cuando las personas mayores del pueblo que aún recuerdan, hablan de nombres, apodos, fechas, conexiones familiares y parentescos de aquellos a los que conocieron desde su incipiente recuerdo hasta el día del presente, de la Última Víctima en el pueblo, en la zona. En la Mina.
                  Siguen hablando con el temor amargo. Con el rasgo seco e inmutable de la desgracia pintada en su rostro ajado de los años y con marcas que dejó el carbón de algún desprendimiento que cortó y marcó su piel. Hablan con la tranquilidad que da la existencia de una relativa calma que hacen ya fuera de La Mina. Ellos siguen teniendo ese temor en su cara, el temor de que un día lleve Ella a otro u otros que son conocidos de ellos, de sus familias, de su sangre. Sigue perviviendo el trémulo temor. Un temor vivo que aja no solo la piel de su cara, sino, que también hiere sus corazones.
                  Esta experiencia, desde el taller donde estábamos tenía ya poco más de duración. Habíamos vuelto a salir a la galería de arriba el Facultativo y el Administrativo Aventurero. Las despedidas breves y con un “hasta luego” nos íbamos a ir volviendo de regreso hacia la bocamina y al punto final de aquella actividad extraordinaria que no habría de volver a ocurrir en otra ocasión en mi actividad profesional en la empresa.
                  La andadura que nos llevaría de nuevo hacia el exterior tubo otra connotación que ocupó parte de la andadura: El Silencio. Volvimos a hablar desde que traspusimos el arco de piedra de la bocamina, hasta entonces uno y otro pocas palabras cruzamos.
                 Había sido poseído por algo que aún hoy no sabría cómo definir, parecía que algo se había apropiado del YO, Algo de ello debió de interpretar el Facultativo que hasta sobrepasar la bocamina me observaba de trecho en trecho y no daba palabra pronunciada. La ducha de rigor, el cambio de vestimentas y el volver a poner la vestimenta ordinaria de calle, me hizo entrar de nuevo en la realidad del momento. Ahí parecía que había terminado el sueño de la noche donde el cuerpo recupera las fuerzas gastadas del día de trabajo.
                  Aquel día, hasta que se terminó la jornada laboral administrativa, poco fue lo que hablé, si acaso algunos minutos que dedique al interrogatorio que embargaba las curiosas mentes de los compañeros de la oficina.
                 Cuando caminaba carretera abajo, desde el grupo al pueblo, aún volví la vista hacia arriba, al edificio de la lampistería que se avistaba desde la carretera. Había estado allí, antes de hoy, de forma muy diferente. El hoy, hacía que la rutina cambiara de forma y signo el nuevo devenir del mañana. Sería una experiencia que daría una nueva visión a mis ideas de minería, compañerismo y amistad: La oportunidad de una primra y única vez.                           
                                                                                         Villaseca de Laciana,14 de noviembre de 2012

martes, 3 de julio de 2012

Nos quieren dibujar nuevas realidades nuestros políticos?

Los mineros y mineras españoles, llevamos tiempo callados aguantando y quedando cada vez menos en la realidad del Régimen Especial de la Minería del Carbón, gracia a los planes del Carbón que supusieron el descenso drástico de la población minera por medio de LAS PREJUBILACIONES y a la agradecida aparición de los semilleros de Contratas que invadieron la Mina condenada a muerte, en un Corredor de La Muerte que no está en ningún estado Norteamericano, está en exclusiva en Europa y en particular en Hispania, la España Democrática del Siglo XXI. Sólo nos faltaba que ahora que nos han ido cercenando La Minería, Los Puestos de Trabajo, también nos quitaran nuestra simbología ancestral y más representativa del auxilio minero

jueves, 17 de mayo de 2012

Y se ha cumplido un año del 15-M




                                                                                      

             Tarde de mayo: Con calor. Paseando por la ciudad llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, y observamos que la Plaza está decorada con carteles y pancartas sostenidas por cuerdas que traspasan hasta los límites de la Plaza como si fueran días de fiestas, de las de antes.

           ¡Quiá! Ya va un año que comenzó a moverse esta cuestión de reivindicación social. 366 días transcurridos donde Los Descontentos, Los antiglobalización, la nueva mirada al futuro rechazando la opresión de La Banca Nacional, el crítico empleo que nos ofrece a la Sociedad Desarrollada de Occidente.

           Algunos de estos miembros del Movimiento 15-M, han venido en otros lugares a decirnos a los ciudadanos de apié, como teníamos que vivir, que era o no era, lo que habríamos de decir, hacer. Tal fue de esta manera, que en el medio cibernético de Las Redes Sociales, a alguno de los que decían ser miembros o seguidores del Movimiento de Los Descontentos, mostrando más que poca educación: Ninguna educación democrática, hubo que decirle en tono fuerte, para que comprendiera de una vez, que a las Personas hay que respetarlas en toda su naturaleza. Si venía a decirnos al común de los Mortales, como deberíamos pensar y actuar, actuando de la guisa que él lo hacía, era venir a contradecirse en cuerpo y espíritu en su Naturaleza.

          Hace cuarenta y cuatro años, otro movimiento social surgió tomando aposento en la Francia de 1968: MAYO DEL 68. Erik el Rojo era uno de sus líderes. La Juventud estudiantil, los obreros metalúrgicos franceses, las clases de trabajadores liberales de la Francia de aquel entonces, conjuntados y auspiciados por un apoyo sindical desde todas las referencias habidas entonces, causaron unas incipientes revueltas que acabaron en una inestabilidad social que hizo tambalearse al Gobierno de Charles De Gaulle. La V República estaba sufriendo un ataque en su línea de flotación con más riesgo y peligro que lo que el propio Gobierno Galo había previsto.

          El mirar retrospectivo de aquellas algaradas, (que fue Todo un Movimiento Social), contagió a Europa en mayor o menor medida, según de que países se tratara. Los países mediterráneos fueron (a excepción de España que a todas las movidas llegaba con retraso) los que estaban situados en primera línea de fuego. España, estaba bajo el gobierno de la intolerancia a lo que llegara del exterior, fuera cultura, fuera innovación social. La impermeabilización social era de tal magnitud, que todo pasaba por el tamiz de la Censura más escrupulosa y en un contraste manifiestamente antagónico a los tiempos que corrían por La Europa en Desarrollo.

          Ahora, la conjunción de factores negativos, está dando lugar a movimientos de réplica y enfrentamiento en países tan desarrollados como EE.UU., Reino Unido, Alemania, Francia, Belgica, Italia, … España por excelencia lleva ya más de un año con determinados actos reivindicativos a nivel social, estudiantil, laboral (por fuerza) dada la desintegración que en lo Laboral se está produciendo en nuestro país. Para más INRI, La Banca salta a la palestra dentro de la explosión hace cuatro años de la llamada “Burbuja Inmobiliaria”, que ha costado que en España se haya producido un fenómeno dominó de caída libre y de desintegración del tejido industrial en todo el territorio de este país.

           Una caótica situación de Desempleo, de rebajas de salarios, de ERE’s, Expedientes de Reducción de Empleo y de Actividad. Cierres encadenados de Empresas de los diferentes sectores, está trayendo consigo un ambiente de intranquilidad que viene a desembocar, por lo general, en un agotamiento de prestaciones del paro y de las ayudas familiares repercutiendo en un relanzamiento desbordante de los tantos por mil en el que está valorada la “Bolsa de Pobreza” que comienza a invadir los núcleos urbanos de este país.

         Al pairo de toda esta desintegración social y laboral, viene a tomar aposento una nueva reforma laboral que viene en detrimento del grado de tranquilidad que cabría desear para relanzar esta sociedad que cada vez se hunde más en los lodos del desempleo salvaje y en la que las PRIMAS DE RIESGO, (Valores de empresas made in USA) están haciendo superar a España los 480 puntos de Riesgo. Así a que países se les puede ofrecer confianza para adquirir una deuda que no a poder ser recuperada en plazos de los que se están ofreciendo?

         Estamos viendo y viviendo una situación donde los Sindicatos: Fuerzas Sociales, carecen de esa fuerza de negociación y de representación. Los vemos atados de pies y manos. No hay reacción, se están ofreciendo propuestas paliativas que no mejoran en nada la sustancia crítica con la que se nos está haciendo “vivir”, sería más propio decir: SOBREVIVIR.

         En este país, se produjo como solución a la Crisis, el adelanto de las Elecciones Generales. El partido político mayoritario que ejercía de oposición ha pasado a ocupar las plazas que dejaron los anteriores directores de la Orquesta Política y Social de esta España. Ahora, de día en día, los recortes aumentan, los derechos desaparecen y el Paro está rebasando límites insospechados. Para más compleja situación La Banca está sufriendo reveses de todos los tipos y las industrias de carácter internacional de origen español, ayá donde tienen sus reales aposentos, les hacen salir a toda pastilla o son confiscadas por el país de turno. Tan mal lo estaban haciendo quienes gobernaban antes.

         Donde vamos, nos ponen las mejillas coloradas como tomates, las bofetadas no suenan, pero quedan las marcas. Así nos va como nos va. Que vamos a decir y con que nos vamos a justificar si hasta en Iberoamérica es donde nos las han dado a pares?

         Ya me cabe la duda y la posibilidad de ver que esto tiene un relanzamiento positivo me parece algo ilusorio. Las esperanzas de que a la vista de cuatro o cinco años podamos apreciar un repunto inicial que sea de valores positivos está más lejos que el viaje a la Luna por los Chinos. Espero y deseo que nuestros gobernantes, tanto los de España como los del resto del Mundo Desarrollado tengan la suficiente capacidad de intelecto para crear alternativas viables que nos permitan superar toda esta serie negativa de trances dramáticos y que ante todo estos desequilibrios no vengan en concluir en enfrentamientos bélicos como los vividos por nuestros antepasados.

martes, 15 de mayo de 2012

Victorino Alonso advierte que los recortes condenan al sector al cierre

Ponferrada. Efe. 14/05/2012

Victorino Alonso ha insistido en que los empresarios no van a aplicar ni Expedientes de Regulación de Empleo, ni despidos
El presidente de la patronal minera Carbunión, Victorino Alonso, ha advertido hoy en Ponferrada que los recortes presupuestarios en los fondos destinados a la minería del carbón dejan al sector en una situación »muy crítica», condenándolo al cierre. «El tema es muy grave, el tema es que vamos a cerrar», ha avisado a los medios de comunicación después de participar en una jornada de trabajo convocada por el PSOE de Castilla y León, con cuyo líder, Julio Villarrubia, se ha reunido. Alonso ha explicado que la reducción de en torno a un 63% de las ayudas a la producción que reciben las empresas, así como el hecho de que el Gobierno planee detraer en el presente ejercicio 75 millones correspondientes al año pasado, supone que los empresarios cobrarán tan sólo una de cada tres toneladas de carbón que extraigan. La situación «no es viable» para el presidente de Carbunión, que ha pedido al Ejecutivo central que decida si apuesta por el sector o lo cierra. «Si lo cierra lo tiene que decir para hacer un plan de cierre, y si apuesta por él tiene que dotarlo de medios económicos porque es un absurdo pensar que de tres toneladas, dos las vamos a sacar gratis», ha apuntado el empresario en declaraciones a los periodistas. En esta línea, Victorino Alonso ha insistido en que los empresarios no van a aplicar ni Expedientes de Regulación de Empleo, ni despidos porque no quieren «jugar a no funcionar» para que desaparezca la actividad. Lo que harán, ha afirmado, es aplicar una «economía de supervivencia» que implicaría la paralización del 100% de las inversiones, el aprovisionamiento de los suministros «estrictamente necesarios -como la energía o los explosivos»- así como la aplicación de reducciones salariales proporcionales a los recortes en las ayudas. «Los despidos los tiene que hacer quien cierre y si cierra el Gobierno que los haga el Gobierno», ha declarado Alonso, quien ha avanzado que los servicios económicos de la patronal harán los estudios oportunos para «vivir lo más que se pueda, pero para morirse». El presidente de Carbunión no confía en que las negociaciones políticas vayan a lograr una salida para el carbón, puesto que, como ha recordado, Juan Vicente Herrera ya ha tenido contactos en este sentido con Mariano Rajoy sin que, por el momento, hayan dado resultados. «Ya no sé a quién vamos a ir, tendremos que pasar directamente a Obama porque nuestro querido presidente tiene bastantes problemas», ha apuntado Alonso. El presidente de Carbunión y propietario de las empresas Coto Minero Cantábrico (CMC) y Unión Minera del Norte (UMINSA) ha relatado que en los últimos quince días los bancos «huyen pavorosamente» de las noticias de minería, por lo que las compañías carboneras tienen «liquidez cero», ahogadas también por el retraso de cinco meses en la convocatoria de las ayudas de este año. Asimismo, ha censurado el incumplimiento del Plan del Carbón, del que ha recordado que es un instrumento jurídico formal que todas las partes deben cumplir, por lo que la patronal tiene «jurídicamente derecho» a cobrar las ayudas de forma íntegra hasta el ejercicio de 2012 (incluido). En esta línea, no ha descartado demandar al Gobierno por el incumplimiento del Plan, aunque ha ironizado con la posibilidad de que los empresarios ganen la batalla «igual para 2027»